DEL FUTURO: EXPERIMENTO 001

La segunda conversación entre Ariadna Montañez y El Paella desde el futuro. No es un podcast, no es un video, no es un podcast que dice no ser un podcast, es simplemente algo más… como en las torterías.

Anuncios

PORQUÉ QUIERO VER STRAIGHT OUTTA COMPTON

por Elemsiburrón

cdn.indiewire

En algún momento en los meses venideros se estrenará en México la película más esperada por las y los fans del rap a escala global hasta el día de hoy, Straight Outta Compton. Un filme sobre el legendario grupo angelino que puso el gangsta rap, o mejor dicho, el reality rap en el mapa mundial: Niggaz With Attitud, NWA.

En lo personal creo que la película es imperdible, en primer lugar, por la influencia que la música de ese grupo y sus miembros tuvo sobre lo que hoy se conoce como “La Vieja Escuela” del Hip-Hop nacional, y quizás en alguna medida, a través de ésta, sobre el rap Mexicano actual.

En los noventa, donde los CDs originales de rap eran aún escasos en nuestro país, una copia del álbum debut de NWA, Straight Outta Compton (1988), era un auténtico tesoro. También eran infaltables los trabajos solistas de Ice Cube, Eazy-E y desde luego el disco clásico de Dr. Dre, The Chronic (1992), que entre otras cosas presentó al mundo el talento de Snoop Dogg.

45

Los ritmos crudos de esos discos, que incitaban al movimiento del cuerpo mediante bombos y tarolas básicas, usando sampleos y loops apoyados con sintetizadores y bajos distorsionados, fueron una referencia estética para las y los pocos productores de rap nacional de aquellos días. Pero sobre todo las letras explícitas que íbamos descubriendo gracias a la novedosa “red de redes”, influyeron en mayor o menor medida sobre toda una generación de artistas del micrófono en México y el mundo. Después de todo, ¿Qué joven no se sentiría identificado con una mentada de madre a la Policía puesta sobre un beat enganchador? No importaba si la dedicatoria iba para el L.A.P.D. o el Cuerpo de Granaderos del D.F.

Pero en segundo lugar y más importante, creo que vale la pena ver esta película por lo que socialmente representó NWA en su momento en los Estados Unidos y luego en otras latitudes: la reafirmación del rap como una herramienta de expresión artística que podía y debía enfrentar los abusos del poder.

posterCartel promocional de la película en una sala de cine de Monterrey Cortesía de Quid Comba

Hace poco más de 25 años Eazy-E, M.C. Ren, Ice-Cube, DJ Yella y Dr. Dre literalmente escandalizaron y confrontaron a buena parte de la sociedad norteamericana y su gobierno, que se negaba –como hacen muchos hoy en día– a verse y reconocerse como una nación en la que el color de la piel influye sobre el avance socioeconómico de los individuos. Pero sobre todo, donde ser “de color”, o sea no-blanco, resulta crucial para el trato que las personas reciben de sus autoridades.

En ese sentido NWA fue retador desde su nombre. Si hoy en día en los Estados Unidos es políticamente incorrecto usar “la palabra con N”, es posible imaginar la fuerza simbólica que esta autoafirmación tuvo en aquél momento: “Negros con Actitud”; un desafío a las instituciones establecidas, desde el poder sutil y cotidianamente ejercido por el lenguaje hasta las nada sutiles redadas y golpizas que los departamentos de Policía de aquél país propinaban –y siguen propinando– frecuentemente a “las minorías”. El caso más emblemático ocurrió en 1991, justamente en la ciudad de Los Ángeles: el brutal ataque a Rodney King, videograbado y más tarde mostrado en televisión a todo el mundo.

A través de sus letras, NWA no hizo más que retratar y denunciar esa realidad de opresión y marginación socioeconómico-racial, dándole así voz a millones de víctimas de ese abuso sistematizado. Y, aunque como señala Tiosha Bojórquez, este grupo no fue el primero ni el único en hacerlo, no cabe duda que sí fue el más sobresaliente en términos comerciales, lo que dio origen a una enorme paradoja que cambiaría el rostro del rap para siempre: ser o mejor dicho parecer un criminal era increíblemente rentable… Pero esa es otra historia.

Por lo pronto y por todo lo anterior, Straight Outta Compton promete un par de horas donde éstas y otras reflexiones se muestren acompañadas de un soundtrack de rap de “La Vieja Escuela” que, al menos yo, no me quiero perder. Después de todo, quién hubiera imaginado que un día una película como ésta llegaría a las salas de cine comercial en México. Al menos, yo no.

————————————————————————–

Elemsiburrón es un reconocido exponente de la escena Hip-Hop nacional, en activo desde finales de los noventa. Miembro fundador de uno de los grupo más influyentes del rap nacional, Magisterio. Ha presentado su trabajo en numerosos foros, festivales, programas de radio y televisión en México y los Estados Unidos.

Twitter: @elemsiburron
Facebook: facebook.com/pages/ELEMSIBURRÓN/107082192665584

EL DESASTRE DE APPLE MUSIC A UN MES DE SU LANZAMIENTO

1

Ha pasado exactamente un mes desde el lanzamiento de Apple Music y después de probar exhaustivamente su servicio de música por suscripción, finalmente me han convencido… contrataré Spotify. Antes de que la compañía de la manzana estrenara sus transmisiones en línea, yo era usuario de beats, la apuesta de la empresa de Dr. Dre y Jimmy Iovine que contaba con una interfaz extraordinaria, además de características como crear una lista de reproducción a partir de un enunciado que se conformaba por elementos como estado, lugar y compañía.

En beats podía crear una oración, por partes, que dijera que estaba escapando de zombis en el metro con mi pareja a ritmo de música mexicana o bien que me hallaba entusiasmado en mi trabajo con desconocidos queriendo escuchar electrónica. Los resultados eran sorprendentemente adecuados, además de tener una divertida dinámica. Menciono eso porque justamente lo que hizo Apple Music fue mezclar beats music con el software que ya tenía Apple para oír nuestra música, ya fuera en dispositivos móviles o en iTunes en la computadora, dando lugar a una especie de Frankenstein remachado.

2

Aún hay partes geniales de beats music presentes como la selección de géneros musicales y artistas favoritos mediante pelotitas al ejecutar por primera vez la app, pudiéndose modificar posteriormente en sus ajustes, pero se incluyeron tantos aspectos en general que la interfaz se ensució. Uno tiene que navegar por tantas opciones que un gran número de ellas se colocaron en un menú de texto que se despliega al pulsar el ícono de tres puntos suspensivos, vamos, no es ni remotamente intuitivo, no les cupo todo en un lugar y dependiendo de la sección en la que nos encontremos, hasta ese menú varía.

Por otra parte, el deslizamiento horizontal al que la tienda iTunes nos había acostumbrado, cambió por uno en el que se abren nuevas pantallas al tocar un signo de “mayor que”, digamos que no hay mucha coherencia con lo que manejan otras partes del sistema operativo. Aunque no todo es malo en Apple Music, es posible escuchar lo que queramos entre más de 30 millones de canciones, incluyendo videoclips y material exclusivo como The Chronic de Dr. Dre y el sencillo Freedom de Pharrell, entre otros, además de contar con una estación de radio llamada beats 1.

Sus locutores son de lo mejor, Julie Adenuga, Ebro y el ex-BBC Zane Lowe entre ellos, además de invitados especiales, vaya, hasta Dr. Dre tiene su programa The Pharmacy los sábados. Lo malo es que por lo general suenan muy acartonados, mientras que sus entrevistas y muchas intervenciones son grabadas. Cuando no, no tienen mucho qué decir, pues es una radio comercial a nivel global, por lo que sus intervenciones son cortísimas y deben cuidar ser políticamente correctos para todo público, prácticamente se dedican a presentar canciones y echarrse porras a sí mismos. Al final del día no es radio, no pueden decir ni “buenos días” porque no saben qué hora es donde los escuchan.

3

Entiendo que un esfuerzo así de grande y ambicioso tenga sus complicaciones iniciales, pero por lo mismo debió cuidarse técnicamente hasta el más mínimo detalle antes de su lanzamiento. Allí es donde Apple Music tiene más problemas y definitivamente me pierde. Usar el servicio es incómodo, rayando en lo esotérico, no se sabe cuando funcionará y cuando no. Si a uno se le ocurre salir de la sesión y volver a iniciar, no sucede, se traba la app en la pantalla de login, ni reiniciando el dispositivo se soluciona. Se tiene que forzar el cierre de la app para que vuelva a funcionar. También es frecuente toparse con pantallas en blanco al hacer alguna acción, números de error incomprensibles o simplemente con un mensaje de “algo salió mal” sin mayor explicación.

El peor error de Apple Music es forzar la integración del servicio con nuestra cuenta de Apple. Si tenemos más de una cuenta es un verdadero infierno. Supongan que tiene una app en su iPhone, la que sea, una app que compraron con una cuenta distinta a aquella con la que se inscribieron a Apple Music y esa app se actualiza; en ese momento toda su librería de canciones guardadas offline se va al carajo, desaparece sin motivo. No importa que sea su teléfono, su cuenta y paguen Apple Music, de todas formas la corporación quiere asegurarse, siendo como ir a un concierto y estar obligado a traer todo el tiempo nuestro  boleto en alto en una mano; innecesario e incómodo. Sino te sacan.

4

Hay quienes afirman que usando una sola cuenta también se llegan a borrar las canciones por alguna circunstancia, por lo que leído que implica desconectarse de la red como al estar en el modo avión. A mi no me sucedió en las pruebas, pero quizá sea cierto. Algunos dirán que no importa pues cuando hagamos login nuevamente (en esa pantalla que se traba) la librería se sincronizará mediante la nube. Sí lo hará, pero al mismo tiempo se llevará consigo todos los preciados GB del plan de datos que tengamos o tendremos que ir a realizar el tardado proceso, de acuerdo al número de canciones que tengamos, hasta algún lugar con Wi-Fi.

Otro clavo en el ataúd de esta versión de Apple Music es su plan familiar, ya que implica no sólo compartir Apple Music, así estaría bien, pero no. Si queremos agregar a algún usuario deberá ser compartiendo todo lo de iCloud, es decir, podría incluso realizar compras mediante nuestra tarjeta o método de pago, conocer nuestra ubicación, ver nuestras fotos. O sea que si quiero compartir cuenta con un amigo o mi pareja, ¿debo confiarle también mi tarjeta de crédito? No lo creo. Sí, todo se puede configurar, incluso los permisos para cada quien, pero es un paso adicional, otra molestia que con otros servicios no se tiene.

5

Por otra parte las listas de reproducción hechas por editores no tienen nombre, lo que hace que se sientan impersonales, cosa que en beats sí tenían, crédito. ¿Es tan difícil reconocer a alguien? Acá parece que una misma persona hiciera varias listas y no sólo porque no está firmada. Cabe agregar que tampoco se pueden compartir listas ni seguir usuarios. Asimismo la sección de Connect es prácticamente igual a su fallido Ping, ¿por qué creen que ahora sí funcionará? Además decían que sería una herramienta ideal para que los artistas independientes se promuevan y lo cierto es que no. Se pueden registrar y compartir contenido, pero sólo con aquellos que ya los siguen, es decir, serán tan conocidos o desconocidos como iniciaron, no hay una promoción real de su material.

Mi recomendación es que Apple Music sea más como lo que era beats o lo que es Spotify, un servicio autónomo y sin fallas técnicas; digo, si quieren entrarle bien al juego de la transmisión de música en línea. Por lo pronto me iré a dormir escuchando algo de la lista Sleepify de Spotify, servicio que incluso varía su portada dependiendo de la época y hasta la hora del día. De verdad quería amar Apple Music, pero no se dejaron.